La definición de país tercer mundista se da después de que termina la 2 guerra mundial cuando nuevos países se independizan llegan en un momento en el cual se disputa el poder político, económico e ideológico frente al dilema de comunismo y capitalismo estos países se ubicaban geográficamente en Asia y áfrica y se encontraban necesitados de industrialización ,infraestructura , tecnología y trabajo por esto mas que una necesidad ideológica era mas una ayuda por capital que necesitaban estos países hay empezó a conocerse de tercer mundo.
Después de independizarse estos países entran en el dilema de elegir sobre si caer bajo el control de los países capitalistas o comunistas nueva mente caerían en un dominio.
Desde el comienzo estos países (potencias mundiales) y hasta estos días han explotado las materias primas de los países tercer mundistas
Me parece que la posición que toman países desarrollados frente a los no desarrollados es de aprovechamiento frente a la situación que empiezan de enfrentar pero a aunque a muchos nos parezca malo, países como estados unidos se están aprovechando de todos estos `países desde que son potencias o sino tenemos el caso de Colombia como el presidente deja que ingresen bases militares estado unidenses teniendo en cuenta que esta generando un problema no solo interno si no con los de mas países de america del sur y como lo hiso con los tercer mundistas llevarse todo los recursos buenos y aquí se que da lo peor como el caso de la comida, pero bueno no sabemos de todas maneras cuanto dinero no estarán ganando políticos y el mismo presidente por dejar que esto pase .lo que mas preocupación me da es que se a cerca una tercera guerra mundial y no creo que en esto por ser aliados nos vayan a ayudar y mas aun teniendo encuenta que tenemos vecinos que están con los opositores a las políticas estado unidenses
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martes, 20 de octubre de 2009
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uribe es una amenaza para la democracia colombiana?
Uribe se aleja cada día más de la fórmula democrática y arrastra al país hacia el pantano de la dictadura. En lugar de ofrecer una explicación satisfactoria sobre las interceptaciones ilegales realizadas por el DAS, tal como se lo solicitó el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, optó por hacerse nuevamente el de la vista gorda, desconociendo el golpe bajo que le propinaron las chuzadas a la lánguida democracia colombiana. En lugar de solidarizarse con las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales realizadas por las Fuerzas Militares y ponerle fin al derramamiento de sangre, optó por pedir solidaridad con los verdugos e inventarse una conspiración, donde no existe. En lugar de darle oxígeno a la democracia colombiana renunciando a su propia reelección, optó por apretarle más el cuello al poner la maquinaria uribista al servicio de la aprobación del referendo reeleccionista en el Congreso. En lugar de sacar a Tom y Jerry del camino de los negocios turbios, optó por imponer los intereses de la familia presidencial por sobre la ética y la decencia. Colombia avanza a pasos agigantados hacía un régimen donde la violación de los derechos humanos es una política de Estado, donde se quebró el principio de independencia de poderes, donde hay una concentración absoluta del poder en el presidente, donde las elecciones perdieron su naturaleza competitiva, donde se entronizó la corrupción. Uribe dejó hace rato el camino de la democracia y está hundiendo a Colombia en las oscuras aguas de la tiranía. El mayor peligro que enfrenta hoy la democracia colombiana es el binomio Álvaro Uribe Vélez - FARC.
uribe
REVOLUCION RUSA
La Revolución Rusa de 1905 fue una revuelta, antigubernamental y espontánea, generalizada en todo el Imperio Ruso. Aparentemente no tuvo dirección o control, ni tampoco objetivo reconocido alguno. Su mayor aparato de dirección fue el Soviet de San Petersburgo, comandado por obreros. Se la considera generalmente como el punto de comienzo de los cambios en Rusia que culminaron con la Revolución Rusa de 1917
La emancipación fue sólo una parte de un conjunto de cambios políticos, legales, sociales y económicos que comenzaron en los 1860s mientras el país se desplazaba lentamente desde el absolutismo feudal hacia el capitalismo, bajo el régimen de la autocracia zarista. Mientras estas reformas habían liberalizado las estructuras económicas, sociales y culturales, el sistema político permaneció prácticamente inalterado. Diversos intentos de reforma fueron duramente rechazados por la monarquía y la burocracia. Incluso los cambios consensuados tuvieron un alcance relativo; por ejemplo, menos de cuarenta provincias tenían zemstvo (consejos rurales), cincuenta años después de su introducción legislativa. Las expectativas, contrarrestadas por el limitado progreso reformador, produjo frustración que llegado el momento desembocó en rebeliones. La sensación entre aquéllos que se rebelaron fue que la demanda de «tierra y libertad» sólo podía satisfacerse mediante la revolución.
Los revolucionarios en activo provenían casi exclusivamente de la intelligentsia. El movimiento se llamó narodnichestvo, o populismo revolucionario. No era un grupo unificado, sino más bien un vasto espectro de células radicales escendidas, cada una con su propio ideario. Las raíces ideológicas de los revolucionarios se originaron en el trabajo, anterior a la reforma emancipadora, del noble Aleksandr Gertsen y su síntesis del socialismo europeo y el colectivismo campesino eslavo. Herzen sostenía que la sociedad rusa todavía era preindustrial, y abanderaba una imagen idealizada que consideraba la narod y la obshchina (comuna campesina) como la base del cambio revolucionario. Al tiempo que el país carecía de un proletariado industrial.
Otros pensadores expusieron que el campesinado ruso era una fuerza extremadamente conservadora, leal al hogar, pueblo o comunidad, y a nadie más. Estos pensadores sostenían que a los campesinos sólo les importaba su tierra y se opondrían profundamente a la democracia y el liberalismo occidental. Posteriores ideólogos rusos también se vieron atraídos a la idea de una elite revolucionaria, concepto que se pondría en práctica en 1917.
El 1 de marzo (C.J.) de 1881, Alejandro II murió en un atentado con bomba perpetrado por Naródnaya Volia, una escisión del segundo partido Zemlia i volia. Fue sucedido por Alejandro III, un ferviente conservador, marcadamente influido por Konstantín Pobedonóstsev, un devoto del gobierno autocrático.
Bajo Alejandro III, el servicio policial secreto (Ojrana) actuó muy eficientemente para suprimir tanto los movimientos revolucionarios como los protodemocráticos por todo el país. La Ojrana dispersó la intelligentsia mediante encarcelaciones y exilio. Se tomaron medidas legislativas contra «no rusos» y seguidores de otras religiones que no fueran la ortodoxa. La comunidad judía estuvo particularmente en el punto de mira. Los intelectuales, los «no rusos» y los judíos emigraron para evitar la persecución. Fue este éxodo a Europa Occidental el que puso a los pensadores rusos en contacto con el marxismo. El primer grupo marxista ruso se formaría en 1883, aunque no alcanzaría un tamaño relevante hasta 1898.
En fuerte contraste con el estancamiento social de la décadas de 1880 y 1890, se dieron grandes saltos en el proceso industrializador. Este crecimiento continuaría y se intensificaría en la última década del siglo XIX con la construcción del ferrocarril Transiberiano y las reformas emprendidas por el «sistema Witte». Sergéi Witte, que fue ministro de Finanzas en 1892, hubo de enfrentarse a un constante déficit presupuestario. Pretendió incrementar los ingresos del Estado impulsando la economía y atrayendo a inversores extranjeros. En 1897 fijó el rublo al patrón oro. El crecimiento económico se concentraría en unas pocas regiones, que incluían a Moscú, San Petersburgo, Ucrania y Bakú. Alrededor de la mitad de todo el capital invertido era extrajero; asimismo, los expertos y emprendedores venidos de fuera resultaron vitales.
En 1905, los grupos revolucionarios se habían recuperado de la opresiva década de 1880. El Partido Laborista Socialdemócrata Ruso (PLSDR), de tendencia marxista se creó en 1898 y acabó dividiéndose en 1903, dando lugar a los mencheviques y los bolcheviques. Lenin publicó su obra ¿Qué queda por hacer? en 1902. El Partido Social-Revolucionario (SRs) se fundó en Járkov en 1900, y su «Organización de Combate» (Boyevaya Organizatsiya) asesinó muchas figuras políticas importantes hasta 1905 e incluso después; entre éstas se encuentran dos ministros del Interior, Dmitri Sergéyevich Sipiagin en 1902 y su sucesor, el tan odiado Viacheslav von Plehve, en 1904. Estos asesinatos condujeron al gobierno a transferir aún más poderes a la policía.
La guerra contra Japón, en un principio popular, estaba ahora contribuyendo al descontento general por la sucesión de las derrotas y la falta de objetivos claros. La evidente desigualdad de la emancipación estaba siendo revisada, al tiempo que los campesinos protestaban quemando granjas en todo el país. El crecimiento económico de la década de 1890 dio paso a una depresión durante la que los obreros protestaban por sus pésimas condiciones. En 1903, un tercio del ejército ruso en la parte occidental del país tenía asignadas tareas de «acción represora».
Nicolás II subió al trono en 1894. Como sus precedesores, rechazó tercamente cualquier cambio político.
revolucion cubana
El triunfo de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia, la difusión de los ideales socialistas y socialdemócratas europeos y latinoamericanos, llevaron a la creación del primer Partido Comunista de Cuba, fundado inicialmente por Carlos Baliño (quien fuera fundador del PRC y conocido de Martí) y Julio Antonio Mella(sobrino-nieto de Matias Ramon Mella, padre de la patria dominicana) en 1925. Mella fue un gran organizador, dirigente universitario, notable sindicalista y hombre de acción obrera, que dirigió numerosas manifestaciones (tanto escritas como en la calle) de protesta y condena a los gobiernos de turno. Luego de exiliarse en 1926, continuó su actividad luchadora en México, donde alcanzó rango continental por sus ideas claras con respecto al orden de las acciones para llevar a cabo una lucha política exitosa. En 1929 era asesinado misteriosamente en México, aún se debate si su asesinato fue ordenado por Machado o por Stalin. Cínicamente, el mismo Machado participó en su entierro, donde dio condolencias y habló irónicamente de que "...era una buena persona, pero comunista", lo que le valió el calificativo de "asno con garras" que le adjudicó el líder obrero y poeta Rubén Martínez Villena.
Después de la muerte de Mella, la Revolución del 30 dirigida por el agonizante Martínez Villena, barrió con la dictadura de Machado, pero la toma del poder por parte de la clase obrera no llegó a producirse. Después de un período que fue llamado "efebocracia" y mangoneo" por Raúl Roa García (más tarde primer Canciller de la Revolución Cubana y por muchos años activo anticomunista), y de algunos presidentes cuyos nombres han sido prácticamente olvidados por el pueblo cubano, llegó al poder la Pentarquía, seguida después por el Triunvirato del Gobierno de los Cien Días, en el que alternaron fuerzas tres tendencias diferentes: el antimperialismo consecuente, revolucionario y popular de Antonio Guiteras Holmes, la politiquería dubitativa e inconsecuente de Ramón Grau San Martín y la oposición sorda pero amenazadora de Fulgencio Batista, quien había sido aupado al poder tras la castrense "Revolución de los Sargentos" por el ABC, partido de tendencia fascista que expresaba a los sectores más reaccionarios de la burguesía cubana. Batista además estaba en contacto permanente con la Embajada norteamericana, dirigida por un verdadero procónsul, el célebre Jeffryson Caffery, quien fuera secamente llamado por Guiteras a limitarse a sus funciones diplomáticas.
Guiteras, quizás el revolucionario cubano más consecuente de la década de 1930, era enemigo acérrimo del Partido Comunista de Cuba de esos años, cuyo hombre más notable era entonces Juan Marinello, excelente literato y organizador sindical, pero apologista de la organización stalinista de la Unión Soviética, con lo cual Guiteras estaba en pleno desacuerdo. No obstante, en su intensísima actividad como Secretario de Gobernación, legalizó su actividad y tuvo varios encuentros violentos con Batista por la represión a que fueron sometidos más de una vez.
Batista, además de reprimir las manifestaciones y huelgas obreras de todo ese período, a la postre logró el asesinato de Guiteras en Matanzas (junto a Carlos Aponte), cuando éste intentaba exiliarse para organizar la insurrección desde el exterior.
Después de un breve período aparentemente constitucional (la nueva Constitución de 1940 era una de las más avanzadas del mundo, de haberse aplicado consecuentemente), favorecido por la política del Buen vecino estimulada por el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, Batista, ante la radicalización de los nuevos revolucionarios y su evidente impopularidad ante otros candidatos presidenciales, se aseguró el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos antes de tomar una acción más radical.
Después de la muerte de Mella, la Revolución del 30 dirigida por el agonizante Martínez Villena, barrió con la dictadura de Machado, pero la toma del poder por parte de la clase obrera no llegó a producirse. Después de un período que fue llamado "efebocracia" y mangoneo" por Raúl Roa García (más tarde primer Canciller de la Revolución Cubana y por muchos años activo anticomunista), y de algunos presidentes cuyos nombres han sido prácticamente olvidados por el pueblo cubano, llegó al poder la Pentarquía, seguida después por el Triunvirato del Gobierno de los Cien Días, en el que alternaron fuerzas tres tendencias diferentes: el antimperialismo consecuente, revolucionario y popular de Antonio Guiteras Holmes, la politiquería dubitativa e inconsecuente de Ramón Grau San Martín y la oposición sorda pero amenazadora de Fulgencio Batista, quien había sido aupado al poder tras la castrense "Revolución de los Sargentos" por el ABC, partido de tendencia fascista que expresaba a los sectores más reaccionarios de la burguesía cubana. Batista además estaba en contacto permanente con la Embajada norteamericana, dirigida por un verdadero procónsul, el célebre Jeffryson Caffery, quien fuera secamente llamado por Guiteras a limitarse a sus funciones diplomáticas.
Guiteras, quizás el revolucionario cubano más consecuente de la década de 1930, era enemigo acérrimo del Partido Comunista de Cuba de esos años, cuyo hombre más notable era entonces Juan Marinello, excelente literato y organizador sindical, pero apologista de la organización stalinista de la Unión Soviética, con lo cual Guiteras estaba en pleno desacuerdo. No obstante, en su intensísima actividad como Secretario de Gobernación, legalizó su actividad y tuvo varios encuentros violentos con Batista por la represión a que fueron sometidos más de una vez.
Batista, además de reprimir las manifestaciones y huelgas obreras de todo ese período, a la postre logró el asesinato de Guiteras en Matanzas (junto a Carlos Aponte), cuando éste intentaba exiliarse para organizar la insurrección desde el exterior.
Después de un breve período aparentemente constitucional (la nueva Constitución de 1940 era una de las más avanzadas del mundo, de haberse aplicado consecuentemente), favorecido por la política del Buen vecino estimulada por el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, Batista, ante la radicalización de los nuevos revolucionarios y su evidente impopularidad ante otros candidatos presidenciales, se aseguró el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos antes de tomar una acción más radical.
REVOLUCION CULTURAL CHINA
La Gran Revolución Cultural Proletaria fue una campaña de masas en la República Popular China organizada por el líder del Partido Comunista de China Mao Zedong a partir de 1966, y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios.
Según la interpretación más habitual, en el fondo la Revolución Cultural fue una lucha por el poder en la que la aspiración de Mao por recuperar su autoridad se vio apoyada por las ambiciones de otros miembros del partido, como su esposa Jiang Qing y el líder del ejército Lin Biao. El objetivo era apartar del poder político a Liu Shaoqi, jefe del estado, y a Deng Xiaoping, secretario general del Partido.
Si bien la Revolución Cultural en sí finalizó con el IX Congreso del Partido Comunista de China en abril de 1969, es frecuente extender el periodo histórico designado con esta expresión a toda la etapa de luchas por el poder en la República Popular China que se extendió desde 1966 hasta 1976, año en que murió Mao y se arrestó a la Banda de los Cuatro, la facción encabezada por Jiang Qing.
La Revolución Cultural permitió a Mao recuperar el poder político, del que había sido apartado tras el fracaso del Gran Salto Adelante. Esta lucha por el poder daría lugar a una situación de caos y conmoción política que estuvo acompañada de numerosos episodios de violencia, en su mayoría protagonizados por los Guardias rojos, grupos de jóvenes, apenas adolescentes en muchos casos, que, organizados en comités revolucionarios, atacaban a todos aquéllos que habían sido acusados de deslealtad política al régimen y a la figura y el pensamiento de Mao Zedong.
La cuestión de cómo una lucha por el poder alcanzó niveles tan altos de violencia y desorden social ha intrigado a los historiadores y a los expertos en psicología de masas, y han sido numerosos los estudios académicos publicados en China y en el extranjero sobre este periodo de la historia reciente de China, que han intentado ofrecer explicaciones sobre las causas de los sucesos de aquellos años.
Según la interpretación más habitual, en el fondo la Revolución Cultural fue una lucha por el poder en la que la aspiración de Mao por recuperar su autoridad se vio apoyada por las ambiciones de otros miembros del partido, como su esposa Jiang Qing y el líder del ejército Lin Biao. El objetivo era apartar del poder político a Liu Shaoqi, jefe del estado, y a Deng Xiaoping, secretario general del Partido.
Si bien la Revolución Cultural en sí finalizó con el IX Congreso del Partido Comunista de China en abril de 1969, es frecuente extender el periodo histórico designado con esta expresión a toda la etapa de luchas por el poder en la República Popular China que se extendió desde 1966 hasta 1976, año en que murió Mao y se arrestó a la Banda de los Cuatro, la facción encabezada por Jiang Qing.
La Revolución Cultural permitió a Mao recuperar el poder político, del que había sido apartado tras el fracaso del Gran Salto Adelante. Esta lucha por el poder daría lugar a una situación de caos y conmoción política que estuvo acompañada de numerosos episodios de violencia, en su mayoría protagonizados por los Guardias rojos, grupos de jóvenes, apenas adolescentes en muchos casos, que, organizados en comités revolucionarios, atacaban a todos aquéllos que habían sido acusados de deslealtad política al régimen y a la figura y el pensamiento de Mao Zedong.
La cuestión de cómo una lucha por el poder alcanzó niveles tan altos de violencia y desorden social ha intrigado a los historiadores y a los expertos en psicología de masas, y han sido numerosos los estudios académicos publicados en China y en el extranjero sobre este periodo de la historia reciente de China, que han intentado ofrecer explicaciones sobre las causas de los sucesos de aquellos años.
El trabajo, si bien presenta una postura personal, esta incompleto y en algunos textos de los integrantes esta mal redactado.
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